ORÁCULO DE MOGZ

viernes, 18 de noviembre de 2011

Alan Moore – La Magia está en Marcha

Alan Moore – La Magia está en Marcha

Una conversación extraordinaria con Alan Moore
Publicado originalmente en Arthur magazine No.4, Mayo de 2003

Traducido por Yemeth para decondicionamiento.org

El celebrado autor de comics Alan Moore da una charla histórico-teórica-autobiográfica a Jay Babcock sobre la conexión entre el Arte y lo Oculto:

“Generales reunidos en sus misas / como brujas en misas negras / mentes malvadas que planean destrucción / hechiceros de la construcción de la muerte / en los campos los cuerpos ardiendo / mientras siguen girando las máquinas de la guerra / muerte y odio a la humanidad / envenenando sus cerebros lavados” – Black Sabbath, “War Pigs” (1970)

Como apuntó el autor Daniel Pinchbeck en el debut de la revista Arthur el pasado otoño, la magia está en marcha en el mundo. No importa que pienses que la magia es una potente metáfora, que es una noción de la realidad a ser tomada literalmente, o un autoengaño voluntario propio de perdedores gafotillas y amas de casa New Age. No importa. La magia está aquí, ahora, como fuerza cultural (Harry Potter, Buffy, Sabrina, El Señor de los Anillos, los Jedis y por supuesto, Black Sabbath), como parte de nuestra retórica diaria, y quizá, si así son tus preferencias, como algo verdaderamente perceptible, del mismo modo en que amor y sufrimiento son reales y aun así imposibles de cuantificar; experimentados por todos pero no tenidos en cuenta por el dogma del materialismo estricto en el que la mayor parte del Primer Mundo afirma “creer”. La Magia está aquí.

Es la estación de la bruja. Y se podría argumentar que el personaje más “famoso” que practica abiertamente -brujo, mago, chamán- en Occidente es el autor de cómics británico Alan Moore. Puede que conozcas a Moore por el cómic de los 80 Watchmen, una magníficamente oscura historia, exquisitamente estructurada, que fabricó junto al artista Dave Gibbons, y que analizaba entre otras cosas a los superhéroes, la América de Nixo, el argumento de que “el fin justifica los medios”, y la naturaleza del tiempo y del espacio. Watchmen fue un éxito de ventas y crítica, ganó numerosos premios, y convirtió al larguirucho Moore con su aspecto de Rasputín en una semiestrella pop durante un par de años. Watchmen reintrodujo la carita sonriente en el léxico visual, con el rastro de sangre con forma de aguja de reloj limpiada cuidadosamente por la escena rave de finales de los 80 y principios de los 90. La Rolling Stone retrataba amorosamente a Moore; fue invitado a talkshows de la televisión británica; era acosado en convenciones de comics; y tuvo una mención infame en la canción “Pop Will Eat Itself”.

Retirándose horrorizado ante el estatus de celebridad que se le había endilgado, Moore dejó de aparecer en público. También desapareció de la industria del cómic, empeñado en perseguir proyectos creativos que tenían poco que ver con el horror, la fantasía, la ciencia ficción, y hombres adultos con capas. Algunos de estos proyectos, como el ambicioso Big Numbers, fracasaron; otros fueron éxitos de impulso retardado, que tardaron años en producirse, como From Hell (la novela gráfica de Jack el Destripador, de Moore y Eddie Campbell), Voice of the Fire (la contundente primera novela de Moore) y La Liga de los Hombres Extraordinarios (un inteligente jugueteo con historias de héroes victorianos en cómic, dibujado por Kevin O’Neill); y algunos otros fueron cómics de género hechos de buena fe, para pagar el alquiler y recuperar ciertos estándards de narrativa para un género (los cómics de superhéroes) en decadencia.

La fama de Moore se ha alzado en los últimos años, parcialmente gracias al abrazo de Hollywood. Este verano [2003] vimos la aparición de la segunda película basada en un cómic de Alan Moore, “La Liga de los Hombres Extraordinarios”, con un presupuesto de 100 millones de dólares y protagonizada por Sean Connery. Pero tal como sucedió con la simplificación radical de los Hermanos Hughes de “From Hell” en 2001 (protagonizada por Johnny Depp y Heather Graham), la Liga sólo tendrá un parecido superficial a los comics en los que se inspiró. Esto se debe tanto a las típicas maquinaciones de Hollywood como a la absoluta inadaptabilidad de los cómics de Moore, trabajos pensados para ser cómics, y punto. Incluso Terry Gilliam no era capaz de ver forma alguna de hacer una película con Watchmen. Los cómics de Moore están atados a los atributos peculiares y maravillosos de los cómics tanto como es posible.

Los cómics son en sí donde llega la magia. El medio del cómic es una de las pocas industrias del entretenimiento masivo abiertas a gente en que se encuentran abiertamente temas que son considerados muy raros, que dan miedo, o que posiblemente son peligrosos. Alejandro Jodorowsky, más conocido por películas fuertemente ocultistas como “El Topo” y “La Montaña Sagrada”, ha estado haciendo cómics felizmente en Francia durante décadas. La industria angloamericana ha estado siempre abierta a este tipo de gente; de hecho, Steve Moore (sin relación) y Grant Morrison, han estado haciendo magia mucho antes de la inmersión de Alan Moore en 1993 en estas prácticas. Los comics, al parecer, atraen o alimentan a los magos y al pensamiento mágico. Quizá es que la forma, líneas representativas en una superficie, está atada al primer arte visual permanente: las pinturas en las paredes de las cuevas en lo que probablemente eran disposiciones chamánicas/ritualísticas. En otras palabras: escenarios mágicos. Entendido de esta manera, el interés de escritores de cómics y artistas en la magia y el chamanismo parece hasta lógico.

Para Alan Moore, como deja claro la conversación impresa debajo, esto no es sólo cosa de teoría, historia, o un interés antropológico distante. Es su realidad. Conforma su vida diaria, y lo que genera artísticamente; lo que en años recientes, ha sido una cantidad prodigiosa de cómics (su serie Promethea, ingeniosamente dibujada por J.H. Williams III, es de lejos la mejor), ensayos en prosa, grabaciones de estilo musical spoken-word, y espectáculos mágicos (uno de los cuales, un tributo a William Blake, tuve la suerte de ver en Londres en el Queen Elizabeth Hall en Febrero del 2000). No llegué a conocer a Alan Moore entonces, pero pude entrevistarle más adelante aquel año por teléfono. Hablamos durante dos horas y media. Más bien, Alan hablaba y yo hacía interjecciones o comentarios ocasionales. Lo que vi es que Alan no habla con frases completas, ni párrafos completos. Habla como ensayos completos, con estructura lógica, recompensas internas, bromas laterales, breves digresiones y fuertes conclusiones. Reducir y condensar estas charlas tan llenas de entretenimiento y sabiduría no sólo era estructuralmente imposible, sino, en definitiva, indeseable. Así que aquí hay miles y miles de palabras del Señor Moore, con escasas interrupciones, ensambladas desde aquel primer maratón en Junio del 2000 y un segundo en Noviembre del 2001. No se preocupen, estas conversaciones no han perdido vigencia. Estaban adelantadas a su tiempo. Su momento es ahora.

Porque Black Sabbath sólo nos contó la mitad de la historia. Hay otros propósitos para la magia, olvidados durante mucho tiempo…

Arthur: ¿Cómo se desarrolló tu interés en convertirte en un mago? ¿Cómo ha afectado ser un mago a la forma en la que desarrollas tu trabajo?

Alan Moore: Brian Eno destacó que muchos artistas, escritores o músicos, tienen una especie de miedo casi supersticioso de entender cómo funciona lo que hacen para ganarse la vida. Es como si fueras un motorista y te aterrorizase mirar debajo del capó por si desaparece. Creo que mucha gente quiere tener un talento para escribir canciones o lo que sea y piensan, bueno, mejor no analizo esto muy de cerca o podría ser como montar en bicicleta, si paras y piensas en lo que estás haciendo, te caes.

En fin, no creo para nada en esto. Pienso que sí, que el proceso creativo es maravilloso y misterioso, pero el hecho de que sea misterioso no lo hace incognoscible. Todas nuestras existencias son realmente precarias, pero la mía ha sido hecha considerablemente menos precaria entendiendo de alguna forma cómo funcionan realmente los procesos de los que dependo. Ahora bien, mi entendimiento, o el entendimiento que he deducido de la magia, podría estar correctamente equivocado hasta donde yo sé. Pero mientras los resultados sean buenos, mientras el trabajo que estoy haciendo bien mantenga mis anteriores niveles de calidad o, como pienso que es el caso con un par de estos trabajos mágicos, exceda estos límites, bueno, no me voy a quejar.

Arthur: Trabajas principalmente con cómics, lo cual es interesante, habiendo tantos magos implicados en las artes visuales en el siglo pasado. Austin Osman Spare, Harry Kenneth Anger, Maya Deren. Aleister Crowley pintaba y dibujaba

Crowley se lamentaba de no ser un mejor artista visual. Fui a una exposición suya, y bueno, algunos de los cuadros funcionaban porque tenían un sentido del color realmente extraño, pero… hay que decir que la cuestión de interés principal era que eran de Crowley. Pero sí, está realmente toda esta gente: Kenneth Anger, Maya Deren, Stan Brakhage, Harry Smith. Y si empiezas a mirar más allá de los confines de los que se autodeclaran magos, se hace a cada momento más difícil encontrar a un artista que no fuera inspirado por una organización oculta o por una escuela oculta de pensamiento o por alguna visión personal.

La mayor parte de los Surrealistas estaban muy metidos en lo oculto. Marcel Duchamp tenía una profunda relación con la alquimia. “La Novia Desnudada por Sus Solteros”, está relacionado con una formulación alquímica. Lo confesaba, se refería a ello como trabajo alquímico. Dalí fue grande en muchas cosas, incluyendo una chifladura escatológica y cuasifascista, pero también estaba profundamente involucrado con lo oculto. Hizo una baraja de Tarot. Muchos de los Surrealistas estaban inspirándose en la imaginería alquímica, o en la del Tarot, porque la imaginería oculta es quizá un precursor natural de un montón de las cosas en las que se estaban metiendo los Surrealistas.

Pero no tienes que ir tan lejos realmente, hasta los Surrealistas. Con todas esas bonitas cajas rectangulares, pensarías que Mondrian sería racional y matemático, y estaría tan alejado de lo Oculto como fuera posible. Pero Mondrian era un Teosofista. Utilizó las enseñanzas de Madame Blavatsky; todas esas cajas y colores tenían el sentido de representar relaciones teosóficas. Annie Besant, la Teosofista de más o menos finales del siglo pasado, publicó un libro en el que había llegado a la idea, novedosa en su tiempo, de que podías representar algunas de las energías abstractas a las que se refería la Teosofía mediante formas y colores abstractos. Había mucha gente en la comunidad artística que estaba tomando ideas de lo oculto y de la teosofía, leyeron esto inmediatamente y pensaron, vaya, ¿se podría, no?. Y nació el arte abstracto moderno.

Unas de las principales ideas ocultistas de principios del siglo pasado, que es también interesante debido a que era una idea científica, fue la noción repentina de la cuarta dimensión. Esto se hizo muy grande en la ciencia a finales del Siglo XIX y principios del XX, debido a gente como estos matemáticos victorianos excéntricos; Edwin Abbot Abbot (tan bueno que le pusieron dos veces el nombre) que escribió el libro Flatland, y también C. Howard Hinton, que era amigo cercano de William Gull, que más o menos aparece en From Hell, y que publicó el libro, “¿Qué es la Cuarta Dimensión?”.

Y así, ‘la cuarta dimensión’ se convirtió en un término de moda a finales del siglo pasado, y hubo este extraño encuentro de científicos y espiritualistas, debido a que los científicos y los espiritualistas ambos se daban cuenta de que muchos de los fenómenos clave del espiritualismo podían explicarse por completo apenas invocando la cuarta dimensión. Dos maderas de materiales distintos, dos anillos de madera, de distintos tipos de madera, pero que podían entrelazarse. Presumiblemente. Esto fue algún tipo de magia, del estilo ilusionismo. La idea de la cuarta dimensión podría explicar eso; ¿cómo puedes ver dentro de una caja cerrada, o de un sobre cerrado? Bueno, podrías, en términos de la cuarta dimensión. Tal y como las criaturas tridimensionales pueden ver dentro de un cuadrado de dos dimensiones. Lo están mirando desde arriba, desde una dimensión que los individuos de dos dimensiones no tendrían.

Así que tienes este encuentro surrealista entre la ciencia y el espiritualismo en aquel entonces, y también un efecto increíble sobre el arte. Picasso estuvo muy inmerso en su juventud en el hachís y el ocultismo. La imaginería de Picasso donde tienes a gente con ambos ojos en un lado de la cara es un intento de, casi como de intentar crear o aproximar, un punto de vista en cuatro dimensiones de una persona. Si estuvieras mirando a alguien desde una perspectiva de cuatro dimensiones, podrías ver el lateral y la parte delantera a la vez. Lo mismo sucede con el “Desnudo Bajando una Escalera” de Duchamp, donde tienes este tipo de imágen múltiple como si la forma estuviera siendo proyectada a través del tiempo, según desciende la escalera.

Cuanto más atrás vas, más se internan los artistas en lo oculto. Te admito que esto es algo que por mi parte contemplo desde una perspectiva cada vez más loca, pero a veces parece que no hay tantas cosas que no provinieran de la magia. Mira a los músicos. Gustav Holst, quién hizo “Los Planetas”. Trabajaba según principio cabalísticos, y estaba bastante obsesionado por la Kabbalah. Alexander Scriabin: otro obsesionado con la Kabbalah. Edward Elgar: tenía su propia visión personal guiándole, de forma muy parecida a como la había obtenido Blake. Beethoven, Mozart, ambos presuntamente pertenecían a organizaciones ocultas masónicas. La ópera fue una invención enteramente alquímica. Los alquimistas decidieron que querían diseñar un nuevo arte que fuera la forma de expresión artística definitiva. Incluiría todas las otras formas del arte: canción, música, disfraz, arte, actuación, danza. Sería la forma definitiva de arte, y se utilizaría para expresar ideas alquímicas. Monteverdi fue un alquimista. Sólo tienes que echarle un vistazo a las óperas tempranas y ver cuántas de ellas tratan sobre temas alquímicos. El Anillo. La Flauta Mágica. En todas estas cosas, hay a menudo temas alquímicos que las atraviesan, implícita o explícitamente.

Y luego está el propio Doctor Dee. Una de las primeras cosas que hizo, fue utilizar efectos especiales para espectáculos. Obtuvo su reputación como diabolista haciendo… supongo que era una especie de Industrial Light and Magic del Siglo XIV. Se le ocurrió alguna obra clásica, que necesitaba de un escarabajo gigante volador. ¡Y se le ocurrió como montar el escarabajo gigante volador! [Ríe]. Pienso que eso influyó más en que lo etiquetaran como diabolista que ninguno de sus experimentos posteriores con ángeles. Nadie entendía todo eso que estaba haciendo con entidades enoquianas, eso no les preocupaba. ¡Pero había disparado a un hombre al aire! [risa] Así que tenía que ser el diablo o algo así…

Dada la gran cantidad de gente de todos los campos que parecería tener un órden del día mágico, es aún más extraño que la magia sea considerada con tanto desprecio por cualquiera que se considere un pensador serio. Pienso que la mayor parte de la gente que se considera un pensador serio tiende a asumir que quien se dedica a la Magia debe ser algún tipo de lanudo místico tipo New Age que se cree cada horóscopo que lee en el periódico. Eso impediría dar a la idea de la Magia cualquier credibilidad intelectual. Es extraño, parece que tienes un mundo en el que la mayor parte de nuestra cultura está muy influída por la Magia, pero en la que casi tenemos que mantener el pretexto de que no hay tal cosa como la magia, y que tendrías que estar loco para estar implicado en ella. Es algo para los niños, o para los californianos, o para los Lunáticos de la New Age. Esa parece ser la percepción, y aun así, cuando apenas rascas la superficie en algunos campos, te encuentras con que la magia está por todas partes.


Arthur: Tienes toda una serie de argumentos respecto a una historia secreta de las artes…

Probablemente lo acabaré escribiendo uno de estos días: El Gran Libro de la Magia del Tío Al…

Arthur: Bueno, hay unos cuantos libros de kabbalah/autoayuda en el mercado estos días…

Imagino que si hay una inundación de libros ahí fuera, se deberá probablemente a que alguien pensó, hmmm, kabbalah: Madonna ha hablado de ello, debe estar de moda. Tengo este libro de recetas tirado, me pregunto qué pasaría si lo rehago y lo llamo el Libro de Recetas Qabalístico. O, “tengo esta idea de autoayuda, si lo reagrupo con los Sephiroth quizá pueda venderlo”. Probablemente funciona así. Habría ver qué queda cuando se asiente el polvo. Estas cosas probablemente son sólo el estilo de moda a lo occidental. Dale otros seis meses y a todo el mundo le habrá dado con terapias de gritar y descargarse. O estarán haciendo submarinismo.

No se me ocurren muchos artistas, músicos, directores de cine, poetas, etcétera, contemporáneos, que estén muy afiliados o lo estén a un nivel profundo, con ideas y prácticas esotéricas. ¿Por qué ahora los artistas se encuentran divorciados de algo que parece haber jugado un papel tan importante en el pasado?

Supongo que la gente en los tiempos modernos, por lo general, se siente divorciada de todo. Pienso que para mucha gente de mi generación, atravesar los 50, los 60 y los 70 fue suficiente para convertir a la mayor parte de la gente en ateos confirmados.. Sé con certeza que fui ateo durante una gran parte de aquel periodo de tiempo, principalmente como reacción contra la religión organizada. Los excesos de la religión organizada han alienado a una cantidad enorme de gente durante estos últimos 20-30 años. Pienso que para un montón de gente, la actitud hacia la espiritualidad o la magia es una forma de actitud desplazada respecto a la religión que se les forzó a tragar cuando eran niños. “Sí, recuerdo la espiritualidad, era esa cosa con la que las monjas nos intentaban golpear en la escuela Católica”, y esas cosas. [ríe suavemente]

Así que sí, la gente tiene aversión a permitir que haya un elemento espiritual en sus vidas. Al mismo tiempo, si no lo haces, hay un tipo de especio que se llenará con algo. Hay alguna forma de vacío ahí, que puede percibirse quizá como una dolorosa incertidumbre. Mis padres, o mis abuelos, que vivieron un par de guerras mundiales y algunos días realmente oscuros, pienso que a pesar de todo había más certidumbre en sus vidas. Hasta 1960, la gente de alguna forma entendía dónde encajaban las cosas. Era una forma de entendimiento que era de un tipo totalmente equivocado, y se basaba en cosas como el sistema de clases inglés, pero pienso que la gente tenía esta idea en la que estaba la Familia Real y el Gobierno, y estaban gobernando el país. Y Dios gobernaba el universo. Todo estaba en su lugar, y todo estaba bien. Pero durante los 60, quizá, después de la segunda guerra mundial, después de Auschwitz, después de Hiroshima, debió ser difícil. Dios se había llevado una cierta paliza. Debió resultar un poco más difícil creer en un creador supremo, benigno y compasivo, después de las cosas que sucedieron en los 40. Y por supuesto la Iglesia y el estado, hemos tenido tantos clérigos y líderes corruptos, que nadie tiene fe ya realmente en la gente que nos dirige. Y no hay Dios ahí.

Bien, William Blake no tenía fe en la gente que le gobernaba, pero tenía su visión personal de lo divino: eso es lo que le sostuvo, atravesando esos fríos 70 años. Temo que hay un montón de gente en estos días que no tiene eso. Les han alienado de ello, probablemente gracias a la educación religiosa que se les ha impuesto cuando eran más jóvenes. Así que tienen que llevar esta especie de agujero, y llenarlo con lo que puedan. Ya sea algo relativamente inocente como ver un montón de partidos de fútbol en televisión, o coleccionar cómics, o algo dañino como alguna adicción el alcohol o todo este tipo de cosas con las que la gente llena los vacíos que hay en sus vidas.

Diría que en cierto sentido, todos los artistas: escritores, músicos, artistas visuales, todos, se han divorciado de sus orígenes. Pienso que durante el último par de siglos, el Arte ha ido convirtiéndose cada vez más en mero entretenimiento, sin otro propósito que matar el tiempo, un par de horas en el lúgubre contínuo interminable de nuestras vidas. [Ríe suavemente]. Y eso no es de lo que trata el Arte, en lo que a mí respecta. El Arte es algo que tiene una función mucho más vital. De nuevo, recuerdo a Eno diciendo que sólo tenías que ver lo arriba que estaba el arte como prioridad respecto a la vida humana para entender que tenía que estar ahí por un motivo. Quiero decir, cuando bajamos de los árboles, encontramos algo para comer, un sitio donde dormir, un sitio caliente para cagar, y salimos fuera y hacemos un dibujo en una pared explicando cómo encontramos la cosa para comer, el lugar para dormir, y el sitio caliente para cagar. El arte es más o menos nuestra cuarta prioridad para la supervivencia. Así que uno entonces asume que ha de ser importante.

Ciertamente, esta importancia era entendida en las culturas tempranas. Quiero decir, una de las tradiciones más antiguas de la magia es la tradición de los bardos -o al menos aquí, en Gran Bretaña-. Un bardo, tan sólo con palabras, podía hacerte cosas mucho peores de las que un mago podía. Sí, un mago podría maldecirte si le ofendías. ¿Y qué iba a hacer eso? Que algunas de tus gallinas pongan huevos raros, o que se te agríe la leche, o que tengas un bebé con un pie deforme: se puede sobrevivir a estas cosas. Pero si un bardo te satirizaba, y la sátira era lo bastante buena, podía destruirte ante tus propios ojos, y si era una sátira lo bastante acertada, si era lo suficientemente MORDAZ, podía destruirte ante los ojos de tus amigos, tu familia, tus contemporáneos. De hecho, si era una sátira lo bastante buena, podría ser recordada cientos de años después de que hubieras muerto. La gente seguiría riéndose de tí, y de tus parientes, cientos de años después de que murieses. Te habrías convertido en una vergüenza para toda tu línea de sangre. [ríe con suavidad]

Ese era un poder terrible, ¿sabes?. Y el poder de los artistas y los músicos se respetaba. Pero como digo, durante el último par de siglos, se ve cada vez más como entretenimiento. Cuando te acercas a la ola actual de artistas británicos, ves que casi la única noción de éxito que tienen parece ser la financiera. ¿Ha tenido éxito este trabajo? Bueno, “Charles Saatchi ha pagado medio millón, así que supongo que sí”. Esto está alejadísimo de la intensidad de William Blake, de la convicción de gente como Blake o de algunos de sus contemporáneos cercanos como Turner, gente así, que pintaban porque tenían que hacerlo. Tenían una visión. Y el hecho de que Blake no tuviera nunca un éxito económico durante su vida obviamente no le detuvo lo más mínimo, no le paró a la hora de convertirse en una de las figuras visionarias más brillantes que Inglaterra ha producido jamás.

Pienso que los artistas se han vendido. Eres tratado como entretenimiento prescindible durante un buen tiempo, y acabas creyéndote que lo eres. Empiezas a sentir que tienes suerte de tener un trabajo. Que sí, eres un artista, pero de alguna forma tienes que anunciarte porque es la única forma de hacer algo de dinero estos días, pero hey, tienes suerte de tener un trabajo. Y hasta cierto punto pienso que la llama original que se supone que arde dentro de una pieza de arte auténtica, o dentro de un escrito, o de una composición musical, esa llama ha sido extinguida en algún momento por ese trato que has hecho. En realidad es una forma de pacto faustiano. Haces un trato con el mundo del comercio: tu pones un techo sobre mi cabeza, me das dinero, pagas mi hipoteca, llevas a mis hijos a la universidad, y yo sigo con la boca cerrada y haciendo dibujos para la portada de las cajas de cereales o lo que sea. Es todo “entretenimiento”, y no pienso que el Arte trate acerca del “entretenimiento”.

Arthur: ¿Cuál es la ventaja de asumir que lo que uno hace como artista, o como ser humano, es mágico de alguna forma?

La magia me ha proporcionado un entendimiento de mis propios procesos creativos que nunca había tenido antes. Me ha dado nuevos métodos para acceder a mis procesos creativos. Todos los espectáculos, incluyendo el de Blake, germinaron con rituales mágicos. Habría un ritual mágico inicial en el que esperaríamos una inspiración divina o lo que fuera para decirnos qué hacer. Y una vez recibido lo que tomábamos como nuestras instrucciones, lo llevaríamos a cabo literalmente. Y estoy muy satisfecho con los resultados que ha traído esto. Son cosas que no habría creado si no hubiera estado trabajando de esta forma en particular. Es como le decía a mi compañero musical hace un tiempo, que si seguimos sacando material así, en realidad no importa si los dioses están allí o no.

No puedo afirmar que esto vaya a funcionar para otros. No tengo ni idea de si otro podría beneficiarse de ello. Obviamente si te vas a exponer al mundo de la magia, vas a tener que haber dado un paso más allá de los perímetros normales del mundo racional. La propia naturaleza de la magia se encuentra conectada con lo irracional. Vas a tener que salir del reino de la cordura convencional como mínimo. Para mucha gente, esto significa salir de la cordura convencional y meterse en la locura convencional. [Ríe]. Para mí, diría que estoy trabajando mucho más ahora de lo que nunca lo he hecho, siquiera cuando era una jóven y lustrosa gacela dando brincos sobre los precipicios de mi imaginación, cuando tenía veintitantos. Pienso que estos días estoy trabajando muchísimo más, y también estoy muy satisfecho con la calidad de mi trabajo. He hecho cosas en los últimos años que no habría sido capaz siquiera de imaginar antes.

Arthur: ¿En serio? Pero hiciste Watchmen antes de hacerte mago. Y From Hell…

Habiendo hecho Watchmen… y en particular, From Hell… sentí que quizá estaba llegando al límite de lo que podía entender escribiendo racionalmente; sentía que si iba a seguir escribiendo, tenía que dar un paso más allá de lo racional, y la magia era el único área que ofrecía losetas en el suelo después de dar el paso. Y también parecía ofrecer una nueva forma de ver las cosas, una nueva serie de herramientas para continuar. Sé que no podía seguir haciendo Watchmen una y otra vez, más de lo que podía seguir haciendo From Hell una y otra vez. También sabía que por aquel entonces nunca podría haber hecho algo como, digamos, el capítulo 12 de Promethea. El 12 de Promethea es una construcción mentalmente excesiva. Y no habría estado a la altura. No es que nunca hubiera hecho nada bueno hasta que descubrí la magia, sino que descubrir la magia, o mi noción de ella, me ha dado una idea de cómo hacía esas cosas buenas. Cuáles eran los mecanismos. Y también me ha dado un tipo de perspectiva sobre el mundo lo bastante compleja y elegante como para clasificar la increíble cantidad de información que todos los que vivimos en el Siglo XXI asumimos con normalidad en nuestra vida diaria.

Hoy en día la cantidad de información con la que nos bombardean es de proporciones tifónicas: estamos en una tormenta de información. Creo que la mayor parte de la gente tiende a cerrar las compuertas del barco y cerrar sus mentes hasta cierto punto. O bien lo cierras, que pienso que es la opción que elige un montón de gente, o se te tiene que ocurrir algún sistema que es lo bastante sofisticado y elegante como para darte una oportunidad de asimilar toda esta información, de situarla en el global. Ahora bien, en cierto sentido, la Qabbalah podría verse como un gran fichero con diez cajones y todo lo concebible que hay en el universo situado en uno de estos diez cajones; muy parecido a los teatros de la memoria que usaba gente como Giordano Bruno en el Renacimiento como método para recordar cualquier cosa y estructurar la información.

En cualquier caso, esos son algunos de los beneficios inmediatos de la magia. También me gusta mucho la decoración interior. [Ríe]. Mi casa está preciosa. Hay una vidriera de cristal en medio de a habitación con la Qabbalah sobre ella. Hay una serie de tablas enoquianas de John Dee, bellamente pintadas sobre las paredes. Hay un cuadro de Austin Osman Spare en una pared, y un juego de varitas mágicas de la Golden Dawn. Ahora estas imágenes rodean cada momento de mi vida.

Arthur: Déjame que tome un poco de perspectiva sobre esto. Antes del 93 o del 94, te habrías considerado un ateo. Pero sabías bastante ya sobre lo oculto, juzgando por algunas de tus historias y personajes…

Bueno, sí, pero insisto, como escritor tiene que interesarme todo. Así que sí, al menos tenía el conocimiento apropiado sobre lo oculto, el que debería tener cualquier escritor de cómics fantásticos, pero esta era sólo una de las cosas en las que estaba interesado. Y era algo teórico. Mi interés en lo oculto era: estoy interesado en lo que cree la gente. Esos eran los términos en los que lo veía. De ninguna manera podía decir si lo que creía esta gente tenía base o validez alguna. Lo que me interesaba era que la gente creía en estas cosas.

A principios de Enero de 1994, de repente, se convirtió en un tema menos remotamente académico para mí [ríe]. Me hallé en medio de lo que parecía una experiencia mágica completa que no podía explicarme realmente.

Arthur: ¿Qué quieres decir?

Cuando ves que te has pasado al menos parte de una tarde hablando con una entidad que te dice que es un demonio goético específico que fue mencionado por primera vez en el Libro apócrifo de Tobid… [ríe con suavidad]. No hay muchas formas en las que puedas asumir eso. La más obvia es que tuviste algún tipo de alucinación, o que tuviste algún tipo de ruptura mental, una psicosis, algo por el estilo. Lo cual está bien, a no ser que haya otra gente contigo que haya tenido experiencias similares en el mismo momento, o algo así. Así que cuando dices, vale, esto ha sido algún tipo de experiencia real, tienes que pensar, bueno, ¿fue entonces algo puramente interno? ¿Era esto alguna parte de mí mismo a lo que he dado un nombre y rostro, o que he proyectado de alguna forma? Es posible. ¿O era lo que decía que era? ¿Era esto algún tipo de entidad totalmente externa que de hecho era lo que decía ser y que me estaba hablando? Es posible.

Intento no eliminar ninguna de las posibilidades. Lo que parece más satisfactorio es la idea de que podrían ser ambas cosas, podría estar dentro y fuera de tí. Eso no tiene ningún sentido desde una perspectiva lógica, pero es lo que más me satisface emocionalmente. Parece más cierto.

Esto son experiencias de gnosis. O las has tenido o no las has tenido. Por ejemplo, la primera experiencia que tuve,… esto es muy difícil de describir, pero yo y un amigo muy cercano, nos sentimos como si nos hubiera llevado una entidad específica a la experiencia. La entidad a mí y a mi amigo nos parecía… [suspiro]… parecía este dios serpiente romano del Siglo II llamado Glycon. O ese dios serpiente romano del Siglo II es una de las formas por las que se conoce en ocasiones este tipo de energía. Porque la serpiente es un símbolo que atraviesa casi todo sistema mágico, y cada religión. En los sistemas de yoga tienes la serpiente del Kundalini. En los mitos amazónicos de la creación en las Indias Amazónicas tienes innumerables serpientes que toman parte en la creación. Igual con la Biblia: la serpiente en el jardín del Edén. El Gusano de [inaudible]. La serpiente de Midgard enrollada tres veces en torno al mundo. Es difícil encontrar una religión que no tenga una serpiente en algún lugar.

Así que tuvimos esta experiencia. Al menos parte de ella parecía estar totalmente fuera del Tiempo. Había una percepción de que el Tiempo estaba sucediendo todo a la vez. El tiempo lineal era puramente una construcción de la mente consciente, y de hecho el Tiempo es mucho más de la forma en la que gente como Stephen Hawking parece describirlo, con el Espacio-Tiempo casi como una pelota enorme con el Big Bang en un lado y el Big Crunch en el otro, pero existiendo todos los momentos a la vez, en este enorme agujero en el presente. Es sólo nuestra consciencia la que se está moviendo a través de ello, de A a B a C y a D. De hecho, el alfabeto al completo está ahí, desde el principio. Así que estaba esta percepción, de que estábamos fuera del Tiempo. Desde esa perspectiva, era posible ver que todo el Tiempo estaba de hecho sucediendo a la vez.

Hubo otras revelaciones. Había un montón que parecía conectado con este dios serpiente romano, cuyo nombre era Glycon. Ahora bien, las únicas referencias que hay sobre él, que son muy despectivas, se encuentran en los escritos del filósofo Luciano… Luciano explica que el culto de Glycon era un inmenso fraude, y que Glycon era un títere. Y no tengo razones para no creerle. Suena absolutamente cierto, que sí, el falso profeta Alejandro, que era la persona que montaba el espectáculo de Glycon, tenía una boa constrictor domesticada y tenía su cabeza metida bajo su brazo, y que cubriendo su hombro tenía un tubo por el que hablaba, diseñado para parecer la cabeza inhumana de pelo largo de esta serpiente, con colmillos articulados para que pareciera que hablaba. Sí, eso suena bastante verosímil. [Ríe entre dientes]. Y desde luego para mí, pienso que es perfecto. Si voy a tener un dios, prefiero que sea un absoluto fraude y un títere, porque así es improbable que empiece a creer que ese títere creó el universo ni nada peligroso por el estilo.

Para mí, la IDEA del dios ES el dios. No importa qué forma tome. Este es uno de los problemas que tiene para mí el Cristianismo. ¡Tiene algunos conceptos geniales! Y muy bellos. Sin embargo, el Cristianismo también insiste en un Jesús histórico. Si se probara alguna vez que Jesús no existió, el Cristianismo al completo se caería en pedazos. No hay razón para que sucediera; pero lo haría, porque insisten en que esto fue DEFINITIVAMENTE real, que nació DEFINITIVAMENTE de una vírgen, que DEFINITIVAMENTE murió en la cruz y que entonces ascendió DEFINITIVAMENTE al Cielo. Todo esto me suena a gilipollez. Suena francamente imposible. Eso no puede pasar. Sin embargo, tienes esta historia maravillosa. La historia tiene integridad completa. Como historia, está bien. Es rica en simbolismo, es rica en consciencia moral. El problema es insistir en su verdad histórica.

Lo que es para mí, no creo que haya habido nunca una serpiente viva que tuviera una cabeza semihumana y pelo largo y que hablara. Sería de locos creerse eso. Creo que sí, Alejandro el falso profeta montó un timo realmente inteligente en el que había un títere y una boa constrictor. Pero en cualquier caso, esa era una representación del dios. Eso no era el dios. El dios es la IDEA del dios. ESO es lo que creo que nos visitó a mi y a mi amigo en esta primera ocasión, y con lo que he tenido contacto en ocasiones subsiguientes.

Ahora bien, lo que se supone que era este dios Glycon en el momento de su nacimiento, era la segunda venida del dios Asclepio; este es el dios de la medicina, que suele mostrarse tradicionalmente como un hombre anciano con una serpiente alrededor de su vara. Este es el origen del símbolo del cadúceo que ves en las ambulancias y los hospitales. Por eso es por lo que la serpiente se asocia con la curación, por Asclepio. Ahora, imagínate mi sorpresa cuando algunos años después de haber tenido esta experiencia preliminar, estaba leyendo “Las Cartas Completas de Philip K.Dick” [ríe entre dientes]. Esto era, lo que escribió a principios de los 70, justo antes de su experiencia VALIS, antes de que se volviera completamente loco. Habla en términos muy claros sobre cosas según suceden. Está hablando sobre cómo está obteniendo toda esta información que parece estar siendo enviando directamente a su cerebro como luz. La luz rosa. Y está hablando sobre cómo parte de ella parece tener que ver con el Sacro Imperio Romano. Parte parece tener que ver con la Roma de los siglos II y III. Parte también parece tener que ver con la percepción de que todo el tiempo está sucediendo a la vez. Y que, en sus propias palabras, el Imperio nunca terminó. Que todo el tiempo es una cosa en estado sólido que está sucediendo todo a la vez. Y está este pequeño trozo especialmente estremecedor que leo en una de sus cartas, donde dice “He encontrado el nombre de la entidad que está contactándome. Se llama Asclepio”. Pensé que esto era un poco, ya sabes, un poco preocupante [ríe a carcajadas]. Sonaba como si hubiera tenido una experiencia muy parecida, y parecía estar relacionada con la misma entidad.

Ahora, no sé qué hacer con eso. Creo que podrías decir que… quiero decir, los magos dirían que hay una “corriente” [N. del T.: "current"] en torno a la serpiente, una energía si lo quieres, a la que la gente podría conectarse. Y podrían entender esta energía de diversas maneras; como Asclepio, o como Glycon, o el Kundalini, o lo que sea; pero se trata esencialmente de un tipo de energía sinuoso que asociamos con la serpiente y con cierto tipo de consciencia.

Tuve también una experiencia con una criatura demoníaca que me dijo que se llamaba Asmoday. Es decir, Asmodeo. Y cuando se me permitió ver el aspecto que tenía la criatura, o qué estaba preparada para enseñarme, era esta especie de entramado… si te imaginas una araña, y entonces te imaginas múltiples imágenes de esa araña, que están como enlazadas juntas -imágenes múltiples a escalas distintas, todas enlazadas juntas-, es como si esta cosa se estuviera moviendo por un tipo distinto de tiempo. ¿Sabes, el “Desnudo Bajando una Escalera” de Marcel Duchamp? Donde puedes ver todas las etapas distintas del movimiento a la vez. Pues eso, si imaginas que tienes esta araña, que se está moviendo, pero que se acerca desde el fondo al frente, lo que obtienes es como varias arañas, si lo quieres así, mostrando las distintas etapas del movimiento.

Ahora bien, imagínate todo esto junto en una especie de entramado brillante que se estaba dando la vuelta de dentro afuera según hablaba con ello, y yo hablando con mi compañero y como diciendo, esta cosa nos está mostrando que tiene una dimensión extra que yo no tengo, y me está intentando decir que se le dan bien las matemáticas. [carcajada]. Da igual. Hay algo cuatridimensional en esto. Eso es todo lo que estaba diciendo en aquel momento, mientras tenía la experiencia, que era bastante extrema.

En fin. Durante las dos semanas siguientes empecé a investigar sobre Asmodeo y averigué que sí, que es el demonio de las matemáticas. [ríe con suavidad]. También hay una cosa y es que parece que tradicionalmente es capaz de ofrecer una cosa que se llama el vuelo Asmodeico. Eso consiste en que el demonio te coge, te lleva por el aire al cielo, y puedes mirar hacia abajo y ver todas las casas como si les hubieran quitado el techo, así que puedes ver lo que pasa dentro. Ahora bien, esto no es una descripción de ser llevado por el aire. Eso no es moverse a un lugar superior en el espacio físico. Eso es el aspecto que tendrían las cosas si te movieras a un espacio matemático mayor. Si estuvieras realmente en la cuarta dimensión, o si tus percepciones estuvieran en la cuarta dimensión, mirando hacia abajo, hacia la tercera dimensión, no verías los lugares como si hubieran desaparecido los techos de las casas, verías alrededor de los techos de las casas [ríe]. Del mismo modo que si te imaginases una raza de criaturas totalmente bidimensionales viviendo en una hoja de papel, si dibujas un cuadrado y entonces pones una de esas criaturas bidimensionales dentro, están COMPLETAMENTE encerradas, porque toda dirección en sus dos dimensiones está cerrada para ellos. Puedes coger entonces como criatura tridimensional su pizca bidimensional, ya que puedes ver a través del tejado que es una dimensión que no tiene. Así que, si eres una criatura cuatridimensional mirando a la tercera dimensión, podrías ver alrededor de las paredes de una habitación sellada. Esto era interesante, porque de alguna forma confirmaba el aspecto cuatridimensional de Asmodeo.

Hice un dibujo, lo mejor que pude, de lo que había visto. Hice eso cosa de un mes después de haber tenido esta experiencia. Dave Gibbons, que es un tipo muy práctico y con los pies en la tierra, había venido de visita. Había visto el dibujo de Asmodeo que tengo en mi especie de altar – capilla – cosa, y me telefoneó un par de semanas después, diciendo que tenía un libro llamado Cuatro-Espacio, que es un libro sobre la cuarta dimensión en matemáticas. No es un libro místico ni oculto, es un libro de matemáticas. Matemáticas muy duras, desde luego muy lejos de mi capacidad. Pero al final del libro, el tipo que lo había escrito se pone a jugar un poco y decide divertirse especulando, y mientras que el resto del libro son hechos matemáticos duros, en el último capítulo se deja llevar un poco por la especulación y dice algo como, “Vale, si hubiera tal cosa como una vida cuatridimensional, ¿qué aspecto tendría para nosotros?. Bueno, pues apuesto a que parecería como imágenes múltiples de sí misma a distintas escalas, dispuestas en un entramado brillante…”. Y Dave dijo que sintió el pelo en la nuca erizándose, ¡había visto el dibujo de Asmodeo y eran exáctamente lo mismo!

Arthur: Otro momento tembloroso.

Sí. Una de las primeras cosas que me impactó fue cuando empecé a considerar los posibles aspectos espaciales de algunas de estas experiencias. ¿No es extraño que muchas criaturas y dioses mitológicos tengan tantos brazos y cabezas? Y si no los tenían. ¿Y si el perro dios del inframundo, Cerbero, y si sólo tiene una cabeza, pero la está agitando hacia delante y hacia atrás a través de un tipo distinto de espacio? Kali. ¿Y si sólo tiene dos brazos, y están bailando al estilo de lo que sería el espacio en “Desnudo Bajando una Escalera” de Marcel Duchamp, donde todos los momentos existen a la vez? No lo sé. Mi intuición es que va a haber mucho más de esto a medida que este siglo empiece a evolucionar. Creo que vamos a empezar a mirar al conocimiento antiguo en su propio contexto, en lugar de imponer nuestro punto de vista arrogante occidental de los Siglos XIX y XX sobre ello. Jeremy Narby ha situado la extraña posibilidad de que el ADN pueda estar vivo y consciente, y de que podamos comunciarnos con él, [ríe] en ciertos estados extremos, y él con nosotros. Así que el dios serpiente podría ser una proyección de la consciencia del ADN. Todo eso tiene algún punto interesante.

Arthur: Has hablado antes acerca de usar setas psilocíbicas en tus rituales mágicos. ¿Cuán importantes son las drogas en la magia?

Necesitas algo para llegar allí. No tiene por qué ser drogas. Las drogas son una de las formas originales y propias de nuestras costumbres para llevarte a ese espacio, pero hay muchas otras también: meditación, ayuno, supongo que en casos extremos utilizando azotes, o baile, o ritmos de percusión. Cualquier cosa que trastorne los sentidos, que es lo que hacen todas estas cosas si se llevan lo suficientemente lejos. Ahora bien, para mí, habiendo crecido en los 60 y siendo la cultura psicodélica algo a lo que siempre he estado muy acostumbrado y con lo que estoy agusto, me pareció que las setas psilocíbicas, que tienen un pedigrí mágico muy honorable que se remonta a los primeros chamanes en una cueva, bueno, pues parecían mi elección adecuada. La forma de empujarme hacia el espacio mágico.

Y cuando estaba empezando con la magia, probablemente tomaba muchas más setas. No creo que haya hecho ningún ritual basado en setas desde… humm… err…. ¿finales del año pasado? Nada durante este año. Voy viendo que mi magia ha cambiado un poco. No quiero decir que no vaya a tomar más setas en el futuro, pero es como si la magia se hubiera movido ahora a otro lugar más central en mi vida. No es algo que sea un espacio especial que visito mediante las drogas: es donde estoy todo el rato. Ahora es mucho más estable. En su momento había tomado drogas para explorar las esferas de la serie de la Qabbalah en Promethea. Quiero decir, tomé para explorar los cinco sephiroth inferiores, pero por encima de ellos estuve usando mi propia mente, algo que supongo que llamarías meditación, aunque se trate tan sólo de lo que hace cualquier escritor cuando intenta meterse en una historia. Pero la cuestión es que esa historia en particular está profundamente relacionada con esos estados qabalísticos, así que meterse en la historia es lo mismo que meterse en el estado. Encuentro que en términos de experiencia e información, me funciona últimamente igual de bien.

Cada uno es distinto, y tiene cosas con las que se encuentra agusto, y cosas con las que no. Si te sientes agusto con las drogas psicodélicas, entonces desde luego, utilízalas. Si no, hay muchas otras formas con las que puedes llevar tu mente hasta ese lugar. Puede que necesite más trabajo. Pienso que al final todos encuentran su manera. Las drogas fueron una herramienta inestimable al principio de mi camino, y siguen siendo útiles, pero ya no son tan centrales como lo fueron antes. La magia se ha convertido en algo mucho más integrado e internalizado en mi vida diaria. Ya no parece algo tan extremo como lo era antes.

Y como consecuencia, incluso en los libros que escribo que no tratan directamente sobre lo oculto, la magia, ese tipo de cosas, encontrarás que… Oh perdón, el timbre. ¡Sólo será un segundo! [vuelve al teléfono] Perdón. Era alguien que estaba intentando venderme un seguro para el hogar, o un nosequé de doble vidrio… [carcajada]. Bueno, cuando conecté por primera vez con la magia, en ese punto, la magia era todavía algo extraño respecto a mí. Era extraño respecto a mi vida. Estaba mi vida, mi vida ordinaria de cada día, y estaba la magia. Lo que ha pasado desde entonces es que la magia se ha desplazado totalmente hasta el centro de mi vida. Apenas andar por la calle, si lo haces en el estado mental adecuado, si mantienes los ojos abiertos [risilla], caminar para comprar el periódico de la mañana puede ser un acto mágico. Es difícil pasar por un sitio donde haya una serie de semáforos y mirar los colores sin pensar el las equivalencias qabalísticas de esos colores. Lo que significa el progreso del rojo al ámbar y al verde filosóficamente, o numéricamente, o todo el rango distinto de cosas que están asociadas a esto en términos de la Qabbalah. Basicamente se trata de que la mayor parte de mi pensamiento es mágico. O que al menos mi perspectiva mágica sobre el mundo se ha hecho más grande, más coherente, he aprendido más, y casi todos los sucesos de mi vida diaria están relacionados de alguna manera con la magia. De hecho, todos los sucesos en la vida de todos están relacionados con la magia [risilla]… si es así como decides verlo.

Tiendo a ver la magia en cierto sentido como un tipo de lenguaje. Pienso (y no es sorprendente) que los dioses de la magia SON los dioses del lenguaje. Y la magia en cierto sentido es un tipo de lenguaje con el que leer el universo. Es un lenguaje de símbolos con el que puedes extraer significados de las cosas más mundanas. Y de hecho es en ese aspecto en el que me siento atraído por la magia. La idea de la magia como una estrambótica dimensión extraterrestre tipo Dr. Strange con la que uno puede escapar de aquí, no me atrae realmente. Pienso que si la magia tiene algo, trata acerca de darse cuenta de que la increíble magia sobrenatural se encuentra en el hecho de que estemos pensando y teniendo esta conversación. Darse cuenta de lo mágico que es cada momento, cada respiración, cada pensamiento. Lo absurdo de la probabilidad de que esté sucediendo. Lo maravilloso. Y seguir todas estas bellas cadenas de símbolos, que pueden llevar a revelaciones interesantes. Pero volvemos a que estas revelaciones, para mí, tienen que ver con una forma nueva de ver la vida en este mundo ordinario y mundano, y no van de escapar a otro nuevo plano fantástico de existencia. Se trata de destapar la revelación que hay en todo.

Me veo muy atraído por la escuela de poetas del Apocalipsis, que hoy en día están totalmente olvidados, y de hecho nadie puede entender por qué se les llamaba poetas del Apocalipsis cuando sólo hablaban de la Naturaleza: pequeños pájaros sobre los árboles y flores. Así eran todos, y el mayor de ellos era Dylan Thomas. Habría incluído a gente como Henry Triess y un montón de otros nombres olvidados. Pero lo que eran, y lo que querían decir con ‘apocalipsis’, no era más que Revelación. Y es que es esa otra cosa en este mundo; está en cierto modo preñado de revelación, si eres alguien que tiene en su inventario el tipo correcto de ojos y el tipo correcto de libro de códigos, si quieres verlo así, para descifrarlo.

Arthur: Y esa es la clave, ¿no? Con qué libro de códigos ir…

Bueno, lo que me atrae de la magia es su diferencia con la religión. Las dos palabras son muy distintas. “Religión” viene de la raíz griega o latina, religare, que es la misma raíz de “ligamento” o “ligadura”, y que por tanto significa “unidos en un espacio”. Eso me resulta bastante antinatural. Parece muy improbable que dos humanos en este planeta crean, sean atados juntos, exáctamente a la misma cosa. Así que… bueno, la magia es un lenguaje, pero quizá una analogía mejor sea decir: Cada religión es un lenguaje, y la magia es la lingüística. En el sentido de que si eres lingüista no hay tal cosa como un “falso lenguaje”. No dirías “oh si claro, el francés es real, pero el ruso no es un lenguaje real”. Así que si eres mago tienes que aceptar TODAS esas religiones como si fueran… ¡como verdaderos lenguajes!. Así que tienes una serie de conceptos distintos, una perspectiva distinta sobre el mundo en cada una de las religiones. Hasta cierto punto tomo la postura cuántica de aceptar TODAS como correctas, en cierto sentido. Para poder ver la verdad, tienes que considerar un montón de posibilidades distintas y hacerlas ciertas de alguna forma misteriosa. La magia en este sentido, es moverse entre todas esas posturas distintas, estudiarlas, ver qué información se puede sacar de cada una de ellas, ver cómo se conectan. Cómo, por ejemplo, una historia en el Nuevo Testamento de la Biblia parece conectarse con una vieja leyenda egipcia de Parari Anu. Y cómo esto a su vez está relacionado con una de las cartas del Tarot. Lo cuál le dota de una posición en particular en el Árbol de la Vida en la Qabbalah. Y sigues estas ideas encadenadas. Haces eso lo sufuciente y empiezas a montar una serie de conexiones sinápticas distintas en tu cerebro, caminos distintos. Y empiezas a ver las cosas de otra manera. Empiezas a unir las cosas de otra manera.


Arthur: Por supuesto, el otro aspecto de la magia que lo separa de la mayor parte de las religiones es que no se basa en la fe, ¿cierto?

Oh no, no. La fe es para los mariquitas que no se atreven a ir y mirar por sí mismos. Básicamente esa es mi postura. La magia se basa en la gnosis. Conocimiento directo. Es algo así como “Hola, soy de Missouri. Enseñamelo”, digamos una forma así de hacerlo [carcajada]. Pienso que la gnosis es probablemente la forma original de espiritualidad en la humanidad. Si miras atrás, las viejas religiones gnósticas que precedieron al Cristianismo, de lo que dependían era del conocimiento directo de los Misterios, o de las ideas de las que se hablaba. Si te fijas en los primeros cristianos, la gente que se supone que estaba alrededor de Jesús, bueno, es difícil ser más gnóstico que Santo Tomás [ríe entre dientes]. ¡Tiene que poner la mano en la herida antes de quedar convencido! O tienes a los Esenios, con Juan el Bautista; definitivamente eran gnósticos. Por aquel entonces, cada uno formaba su propia relación con lo divino, que era visto como algo interior tanto como exterior.

Esto es cierto respecto a las viejas religiones chamánicas, que fueron precursoras de todo tipo de pensamiento espiritual y religioso. El chamán no actuaba como intermediario entre la gente y los dioses; les enseñaba como llegar allí. Les contaba como hacer sus propios viajes al Inframundo. Tengo la impresión de que el chamán de una tribu antigua tendría el mismo tipo de lugar que un fontanero o un electricista. [ríe entre dientes]. Un fontanero es un tipo que sabe de fontanería y al que no le importa ensuciarse las manos cuando está desatascándote las tuberías o algo. Un chamán es un tipo que sabe sobre cómo viajar al mundo espiritual y a quien no le importa vomitar porque esté tomando una droga venenosa, o enfrentarse a los horrores que aguardan en los infiernos. Todo va para la comunidad.

La idea posterior de la magia probablemente surgió cuando la gente empezó a quemar brujas y magos, cuando se hizo peligroso ser mago. Lo que debió ser probablemente en torno al .. ¿Siglo III, siglo IV?. Cuando las turbas cristianas empezaron a matar a los herméticos, más o menos por aquella época habían turbas cristianas matando a eruditos herméticos como Hypatea. La mencionamos en el primer capítulo de Promethea. Fue real. Fue despellejada viva por los cristianos. Y en un punto así, es en el que empiezas a adoptar eso del secreto y la magia, que nos lleva hasta el día de hoy. “Si eres mago no se lo digas a nadie. No se lo cuentes, y no les hables de ninguna de las visiones que hayas tenido ni les des la información que tanto te ha costado acumular. Guárdatelo para tí.” Y eso me parece muy elitista. Preferiría diseminar cualquier información que obtenga por alguno de los medios que tengo abiertos. Y tengo la suerte de que tengo bastantes medios excelentes [ríe] abiertos para diseminar información. Cómics, CDs, cosas así.

Arthur: Volviendo al periodo anterior a tu, hum, lo sigo llamando “despertar mágico”, ¿no sé si es el término adecuado…

Eso servirá. Si quieres también, “ruptura mental”. Para mí es lo mismo. [risas]

Arthur: Vale. Bueno, hablando en un sentido amplio, lo que habías estado escribiendo antes de entonces era más oscuro que lo que escribes ahora…

Eso es cierto… pienso que en parte se debe a que en aquel momento, durante los 80, cuando estaba haciendo cosas mucho más oscuras, bueno, percibía esos tiempos como tiempos muy oscuros. Al mismo tiempo podía ver que había un montón de gente a mi alrededor que estaba trabajando muy duro en fingir que no lo eran. En los 80, si recuerdas, todo era una especie de fervor, ¡adelante!, ¡vive la buena vida!, ¡convirtámonos todos en especuladores del mercado de valores, vivamos el momento!


Arthur: Eso también lo tuvimos a mediados y finales de los 90 aquí, con el boom de Internet y todo eso…

Eso es cierto. Pensándolo ahora, esas dos décadas fueron muy de ese estilo. Yo en los 80 estaba así como viendo todas estas sombras enormes respecto a la política y al medio ambiente, y sentía que era necesario hacer llamadas ruidosas para que la gente despertase. Cuando Margaret Thatcher llevaba un par de años en el poder y estabamos empezando a tener a los antidisturbios en centros urbanos que antes eran pacíficos, sentí que V de Vendetta era algo necesario. Había un montón de ruido por parte de las bandas de ultraderecha de aquí. El futuro ERA incierto. Y el Partido Conservador estaba abasteciendo a la ultraderecha con leyes practicamente nazis, cosas como el proyecto de ley antihomosexual, la Cláusula 28. Así que parecía necesario tocar algunos acordes oscuros e intentar despertar a la gente, mostrarles hacia dónde iban.

Ahora, desde mi punto de vista, hacia donde pensaba que nos dirigíamos entonces, eso es donde estamos ahora. Estamos en un espacio bastante oscuro, en particular dada la situación internacional actual. Y no creo que sea más útil meterle a la gente la oscuridad por la garganta. Pienso que ya han tenido bastante. Creo que eso sería… quiero decir, podría seguir haciendo eso siempre, porque es muy fácil horrorizar a la gente. Es mucho más fácil describir el Infierno de lo que es describir el Cielo. Quiero decir, ¿quién recuerda la visión del Cielo de Dante? ¡Y escribió una! Pero lo que le interesa a todo el mundo es lo del Infierno. Así que sí, podría haber seguido haciendo cosas muy oscuras, respecto a todo lo que está pasando ahora en el mundo y su oscuridad, pero creo que… No quiero decir que no hayan ahora observaciones políticas en mis libros, pero las aplico con un toque más ligero. Y me preocupa más dar a la gente acceso a las herramientas mentales que les lleven más allá de esta situación, en lugar de advertirles sobre lo malas que se están volviendo las cosas. Porque, quiero decir, un montón de gente podría sencillamente rendirse a la desesperación. Si tuvieran toda la información, irían y se colgarían. [ríe con suavidad]. Y eso no es bueno para nadie.

En este momento, tengo la esperanza de que con algunas de las cosas que estoy haciendo pueda estar dando actitudes, herramientas mentales, formas de ver las cosas, que puedan ser realmente útiles en estos tiempos, que de otro modo sólo serían turbulentos. Ese es el plan. Con Promethea está claro. A veces temo que Promethea, aunque lo hayamos intentado evitar, que no degenere en una lectura aburrida sobre lo oculto. Lo que estoy intentando es meter toda la información posible ahí, y que siga siendo una historia entretenida de fantasía. Obviamente soy la última persona a la que consultar para saber si realmente está teniendo éxito o no.

Arthur: También me preguntaba si a un nivel más personal, si piensas que después de meterte en From Hell, que es un trabajo muy oscuro, y en Voice of the Fire, que es también tremendamente oscuro, si podrías haber seguido haciendo ese tipo de cosas. Eran más que trabajos de fantasía oscura

Bueno, todo lo que hace, toma partes de tí. Como no estás levantando pesos ni moviendo bloques pesados para ganarte la vida, tiendes a pensar que no estás ejércitandote. ¿Cuánto puedes estar esforzándote si estás en el sofá, rodeado de trozos de papel y cómics y trozos de galletas y tazas de té y cigarrillos exóticos? No es un estilo de vida muy esforzado. Pero al mismo tiempo, cuando has acabado un libro como Watchmen, te sientes bastante acabado, y eso es todavía más cierto con algo como From Hell, que llevó 10-11 años, o Voice of the Fire, que fueron 5 años. Cuando estás en un espacio durante un periodo de tiempo muy largo, te hace algo en la cabeza. Tiene que hacértelo. Si no estuviera haciéndole algo a tu cabeza, ¿cómo podrías pretender que le estuviera haciendo algo a las cabezas de tu audiencia? La persona que lo escribe, esa es la que va a sufrir lo peor de ello. Los lectores lo asumen de una forma ligeramente diluída. Así que si vas a afectar a tus lectores, es más o menos tu responsabilidad hacerte atravesar algunos puntos difíciles.

Incluso hacer Brought to Light, el documental sbre la CIA, fue una experiencia bastante desesperada. Fue bastante agotador. Tenía una visión bastante pesimista de la situación política mundial, así que no diría que hubieran cosas en Brought to Light que realmente me sorprendieran; pero realmente no me ayudó tener las cosas ahí claras, cosas que antes sólo habían sido fantasías paranoicas. A veces no es tan divertido tener razón.

Con From Hell, sí, ese fue un largo viaje a través de un territorio muy oscuro. Algunas de las voces que conjuré en Voice of the Fire, bueno, sabes, es difícil vivir con esa gente.

Arthur: ¿Cuánto podrías haber seguido escribiendo sobre estos infiernos?

Bueno, no lo sé. ¡Me alegra haber parado! [risas]. No quiero decir que no vaya a ir a sitios oscuros en el futuro. Pero sí, después de haber estado en las alcantarillas de la experiencia humana durante un tiempo, no hace daño refrescarse un poco.

Arthur: Otra cosa sobre tus estudios sobre magia. Parece que lo hayas hecho todo por tí mismo. Como un autodidacta.

Eso es cierto. Normalmente cuando la gente se aclimata a la magia, lo que se les recomienda que hagan es unirse a alguna orden mágica o aceptar un profesor mágico o un gurú. Nunca he sido de ese tipo de gente. Probablemente se debe a algún problema terrible de mi ego o algún tipo de arrogancia… pero cuando me puse a escribir cómics, lo hice mirando todo el tema desde fuera, y después ensuciándome las manos. Apenas jugando. Experimentando. Arremangándome y jugueteando con las cosas, sin preocuparme si fallaba. Como un juego. Así es como aprendí a escribir cómics. Jugaba con las ideas, hice estas cosas que no debía haber hecho. Nunca tuve realmente un gurú o un profesor. Nadie me enseñó nunca a escribir. Todo lo hacía observando y después aplicando mi inteligencia a mis observaciones. Así que, como esa es la única forma que conozco de aprender algo, cuando me estaba metiendo en la magia, pareció que era la mejor manera para hacerlo.

Y bueno, está la cuestión de la iniciación. Hay gente que te dice, “no puedes convertirte en un mago iniciado a no ser que estés trabajando a la sombra de magos más avanzados”. No me lo creo. Quiero decir, fui iniciado el siete de Enero de 1994 [N. del T. al contactar y comunicarse con el dios-serpiente], y creo que fui iniciado por algo mucho más alto que los magos [risas]. Algo mucho más raro. No estoy realmente interesado en la opinion de nadie sobre la validez de mi sistema mágico. Es algo que he trabajado yo mismo y con la gente con la que he hecho cosas, y estoy preparado para demostrar lo que sea; si hago algo y la gente,… estoy bastante preparado para que la gente me diga, no, eso no es magia. O eso no es bueno. [risa suave]. Estoy preparado para hacerlo abiertamente, en un escenario, en frente de cientos de extraños y que decidan si es magia o no. Esa me parece la manera más justa. No evitar la crítica haciendo las cosas tan sólo en habitaciones oscuras con un par de colegas Iniciados. Hazlo abiertamente, donde la gente pueda ver lo que tienes bajo la manga. Donde puedan ver el humo y los espejos. Y donde puedan ver lo que parece auténtico. Ese es mi principio básico.

Arthur: Y como estábamos diciendo, los magos han hecho arte y representaciones,…

Aleister Crowley representó los Ritos de Eleusis en Londres, utilizando música, perfumes, cánticos, rituales, danza, tenía a Victor Neuberg bailando en esa. S.L. MacGregor Mather hizo unos Ritos de Isis. Juntó a la Sociedad Golden Dawn. Kenneth Anger, alguien a quien admiro mucho, él y otra gente que está ligeramente afiliada con él -Maya Deren-, este es el tipo de gente que ha tomado las viejas ideas de la magia y pensaron, “bueno, ¿por qué no aplicarles la tecnología que tenemos ahora? Eso es lo que hicieron siempre los magos anteriores a nosotros”. El hecho de que todo nos parezca arcaico, es porque las cosas ERAN arcaicas [ríe] en la vida real. Si hubieran tenido acceso a la imprenta, a videocámaras y a equipamiento para grabar sonidos, ¡lo habrían usado! Estoy seguro de que John Dee habría sacado varios CDs con sus corales enoquianas. No tenemos que encerrarnos en el pasado. Kenneth Anger era lo bastante perspicaz como para ver que el formato película era a su manera, como cualquier forma de arte, una tecnología mágica. Puede utilizarse para crear efectos asombrosos. Mágicos, quizá.

Pienso que todo regresa al hecho de que originalmente no debió haber diferencia entre la magia y el arte. Cualquier forma de arte debe haber empezado como magia. Las artes visuales más tempranas que tenemos son las pinturas en las cuevas de Lascaux. Ahora bien, eso es chamánico. La forma en sí en la que estaban dispuetas las pinturas en Lascaux, tal que tienes que ir por una serie de pasillos muy estrechos, casi en cuclillas, antes de que llegues al centro de la cueva donde están estos dibujos maravillosos de animales. Debió haber sido como algún tipo de iniciación. Se te lleva a través de la oscuridad… y cuando llegas a la cámara central, probablemente iluminada por el fuego, no habrías visto dibujos de animales en la paredes: habrías visto animales volando por la habitación. Porque nunca habías visto antes un dibujo. Imagínate lo que sería la propia idea de representar antes de que la gente tuviera la idea de lo que es la representación visual. ¡Menudo acto mágico era pintar marcas en la pared de una cueva y que todo el mundo entendiera de que esa especie de línea jorobada era la espina de ese buey que matamos hace dos días! Y entender que una línea en una pared ERA de alguna forma el animal, quiero decir, eso es algo que no podemos entender ahora porque estamos acostumbrados a mirar a un dibujo y pensar, “si claro, bueno, es un dibujo. Es un dibujo de una vaca, es un dibujo de un caballo”. Pero en aquel ENTONCES, menuda voltereta increíble de la consciencia, descubrir el arte para representar cosas, que por supuesto, lleva al lenguaje escrito. La primera gente en hacerlo habrían sido magos.

Mira lo que hizo Winsor McKay con Gertie el Dinosaurio, su primera película animada. Usaba trucos muy simples allí. Había uno en el que caminaría entre bastidores, y esto estaba calculado para que coincidiera temporalmente con una figura animada de McKay entrando e interactuando con su dinosaurio animado. Ahora bien, la audiencia en aquel momento, y esto es a principios del Siglo XX, creían en su mayor parte que realmente habían visto un dinosaurio en el escenario. No tenían el concepto de película animada. Incluso si el paisaje animado que habita el dinosaurio tiene un fondo que parece extenderse un par de millas, con un montón de pequeños lagos en la distancia… [ríe entre dientes]. Incluso aunque la gente en el cine sabía que las dimensiones del edificio eran apenas veinte metros antes de que llegaras a la pared real y al aparcamiento. De algún modo, sus percepciones, no tenían un concepto para una película animada plana. Les parecía que debía haber un dinosaurio en el escenario. Este gente son casi contemporáneos de los nuestros, así que… quizá eso nos da una forma de entender cómo afectaron esos dibujos en Lascaux a los primeros que los vieron, que no tenían concepto del dibujar en sí.

Y escribir, claro, debió ser una herramienta mágica increíble para los primeros que lo inventaron. ¡Debió ser como la telepatía! Habrías sido capaz de trasladar tus pensamientos a otra persona que estuviera a millas de distancia. [ríe entre dientes] Habrías sido capaz de grabar tus pensamientos relacionándolos con un momento temporal fijo. Incluso podrías haberlos grabado en órden. Esto es el principio de la consciencia humana. Y es a través de un acto mágico, y es a través de un acto artístico. Está la danza. Toda representación debió ser originariamente chamánica. En cierto sentido, todo viene de la magia. La magia es cierto tipo de ciencia inclusiva de la existencia, la cual rompemos y dividimos en partes, ya que siempre vamos muy por el lado del reduccionismo. Si no puedes entender la cosa al completo, rómpela en partes pequeñas que puedas entender. Así que la magia es el primer paso para todo, eso creo. Casi toda la aventura humana debió empezar en un contexto cuasi-sagrado.

También creo de algún modo que es hacia allí hacia donde vamos, también. Pienso que vamos hacia una especie de reintegración. Hablando qabalísticamente, los dioses de la magia y del lenguaje son los dioses de la ciencia. Mercurio es el dios de la ciencia; es también el dios de la magia. A veces me pregunto si quizá no ha habido tal dicotomía entre estas cosas, como la que imaginamos que hay. Quiero decir, sin duda hace más de dos o tres siglos, cualquier científico era un hechicero. Newton era alquimista. Porque por aquel entonces, la alquimia era una ciencia respetable.

Empieza a parecer como si, eso, como si la ciencia fuera el vástago de la magia, pero de alguna forma la ciencia se ha ido haciendo mayor, y siendo esta hija una mocosa un tanto desagradecida, ahora se avergüenza de sus padres, porque la Magia está ahí sentada en una esquina dibujando formas en el aire, murmurando encantamientos y babeándose la barba. Pienso que a la Ciencia, si pudiera, le gustaría tener a la Magia metida en un psiquiátrico, o en algún asilo de ancianos, en uno de esos sitios donde no le avergonzara así. Pero como suele suceder con los niños que se rebelan contra sus padres, cuanto mayor te haces más te encuentras con que te vas pareciendo a ellos…

Creo que hasta cierto grado, hay una conexión íntima entre la magia y la consciencia. Habiendo tenido estas experiencias con la magia -o las cosas que creo que han sido experiencias-, el mejor modelo que se me ocurre respecto a la consciencia es que la consciencia es una forma del espacio. Hay una cita de la Revista Británica de Estudios de la Consciencia que parecía tomar una idea parecida: hablaba sobre algo llamado espacio qualla, pero parecía que estuviera hablando sobre algo de forma más ámplia. Decían que este espacio qualla era un espacio en el que se podía decir que tenían lugar los sucesos mentales, que es en gran medida lo que quiero decir con el concepto de “espacio” aplicado a las ideas.

Y bueno, para mí, sí, la consciencia es un espacio del que la mayor parte de nosotros ocupamos una parte muy estrecha… la mayor parte de nosotros no sale nunca del salón. Tenemos nuestro pequeño espacio privado individual en nuestra cabeza, tal y como tenemos una casa como un espacio físico privado. Pero la mayor parte de nosotros nunca salimos al aire libre. Permanecemos dentro de nuestra identidad propia. Sin embargo, la gente que es creativa, o que está buscando espíritus de uno u otro tipo, tiene que profundizar. Quiero decir, la mayor parte de la gente realmente no necesita nuevas ideas como parte de su rutina cotidiana, dependiendo de su tipo de trabajo o del tipo de persona que son. Es probable que las mismas ideas que tenían ayer funcionen hoy. Si eres un creador, o un científico, o cualquier tipo de persona que crea cosas, entonces tienes que mirar más en profundidad. Tienes que viajar más lejos, encontrar ideas que nadie ha encontrado antes. Ideas más raras. Y me impresiona que desde el amanecer de los tiempos, la humanidad ha sido casi consciente de esto de alguna forma. Cuando hablamos sobre consciencia, siempre lo hacemos con metáforas espaciales. Hablamos con bastante naturalidad sobre que las cosas están “en” nuestra mente, o “detrás” de nuestra mente, o “delante” de nuestra mente. Quiero decir [ríe], ¡no hay nada que tenga una parte de arriba, ni delante o detrás!

[Nota del Traductor: Aquí Alan Moore se despacha con alguna expresión más, que como "delante" y "detrás", sólo tiene sentido en la lengua inglesa. Lo cual deja un poco desnudo el argumento que intenta defender, el que se trate de algo que nos surge de forma natural, el hablar de la mente mediante metáforas espaciales.]

…Todo esto es espacial. No hay dentro, ni fuera, ni delante ni detrás [Nota del Traductor: "dentro" y "fuera" respecto a la mente implican cordura o locura en inglés]. Pero hablamos con metáforas espaciales de forma natural. Creo también que desde nuestras primeras épocas, hemos desarrollado un repertorio de técnicas que nos permitirían movernos más profundamente, interactuar más profundamente, con este espacio abstracto. Danza. Meditación. Ayuno. Flagelación. Drogas. Cualquier cosa que lleve a la mente humana a un extremo que se encuentre más allá de sus parámetros habituales. Técnicas que se me han ocurrido, o que he cogido de otra gente. Estamos hablando sobre la creatividad, y toda creatividad se encuentra en esa especie de reino del inframundo.

Otra forma de ver esto es decir que cada ser humano tiene su ventana al mundo, la ventana de sus sentidos. Tienes tu mente y tus sentidos. Tus percepciones. Esa es tu ventana al mundo. Ahora, mirando por la ventana de nuestras habitaciones y nuestras casas, no podemos ver al completo la realidad que hay fuera. Podemos ver las casas que hay a lo largo de la calle, un poco de cielo por encima, lo que sea. Entendemos que hay un mundo mucho más ámplio ahí fuera, pero sólo podemos ver esta pequeña parte de él. Ahora bien, usando esta ventana metafórica, el mago está intentando, quizá, cambiar el ángulo de elevación de la ventana. O ensancharlo. En cualquier caso, cambiar lo que puede verse a través de esa ventana. Bajo voluntad. Está intentando inclinar la ventana para que pueda verse reinos superiores, o inferiores. Eso es un hechicero. Lo que le ha sucedido a alguien que está loco es que se le ha roto la ventana. Con lo que ambos tienen la misma inundación de percepciones, sólo que el mago tiene una estructura para encajar estas percepciones. El mago tiene un pequeño sistema para archivar las cosas llamado “Magia” con el que puede poner todas estas cosas en cajones, sin que supongan una inundación. El esquizofrénico tiene gatos con rostros humanos que le hablan y figuras extrañas flotando por la habitación, y voces en su cabeza, y no tiene ni idea de dónde vienen. Esa es la diferencia entre la locura y la magia.

Ahora bien, hasta cierto punto, por su propia definición la magia tiene que ser de algún modo transracional. Tienes que ir más allá de lo racional para dar tu primer paso con la magia. Con lo que ambos mago y loco están hablando sobre el mismo territorio. Tienes que estar loco para ser un mago, pero tienes que estar loco de forma controlada. Tienes que estar… loco, deliberadamente. ¡No es nada bueno volverse loco por accidente! Para entonces será demasiado tarde. Vuelvete loco, de forma controlada, y podrías encontrar que estás llegando a alguna parte. [risas]

Arthur: Más allá del salón, como dijiste.

Tengo una buena racha con esto, y [ríe entre dientes] creo que sé por qué. El Ego es una cosa que tiende a volver insensatos a un montón de magos. Probablemente será mi propia perdición. De hecho, échale un vistazo el historial de quienes te precedieron. Obviamente, hay ciertos gajes del oficio a los que debes prestar atención como mago: tienden a morir locos, empobrecidos, en llamas, o los tres a la vez. Ocasionalmente, encuentras a alguien como Jack Parsons capaz de controlar al menos dos de esas tres cosas. [risas]

Arthur: Genial. Bueno Alan, y ahora la pregunta realmente importante: ¿qué demonios es esa especie de puño americano, esos anillos en los nudillos?

Mi novia Melinda Gebbie, ella me trajo una pieza maravillosa de armadura articulada para el dedo. Parecía un objeto maravilloso, pero totalmente estúpido por sí sólo. Parecía como si me hubiera dañado el dedo y tuviera algún tipo de prótesis. Así que tuve que rellenar el resto de los dedos. Se convirtió en una obsesión. Probablemente se trata del dramatismo gótico de un hombre en una etapa madura de la vida. Llegada cierta edad en la vida, encuentro que compensa desviar la atención de tu cara. [risas] Me gusta el aspecto que tienen, y también, nadie se mete contigo. (Aunque tampoco es que lo hicieran). Mis manos son armas registradas. Pesan un poco bastante. Todo ese metal, creo que está haciendo mis brazos más largos… [ríe entre dientes]. Así que, si quieres imagina… en los adoquinados callejones de Northampton, mientras se asienta el crepúsculo, imagíname trotando por el callejón con mis nudillos de metal arañando los adoquines y arrojando al cielo chispas en envolturas brillantes y cortadas. Una imágen escalofriante…

~ por venusilegitima en mayo 14, 2010.

FUENTE: NECRONOMICOSAS